El plazo: el Congreso tiene 60 días corridos desde el ingreso del proyecto para despacharlo —para 2027, el plazo vence a fines de noviembre de 2026. Si no alcanza a hacerlo, rige automáticamente el proyecto tal como lo presentó el Presidente, sin los cambios que el Congreso quisiera introducir. Por eso la ley casi siempre queda lista antes de que termine el año.
Un dato poco conocido:
El Congreso no puede aumentar el gasto ni redistribuir recursos entre partidas; solo puede rebajar gastos que no estén comprometidos por una ley permanente.
Gran parte de la negociación real ocurre, en paralelo, a través de un Protocolo de Acuerdo entre el Ejecutivo y los parlamentarios de la Comisión Mixta.